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No todas las despedidas de soltero son iguales

Las despedidas de soltero son unas celebraciones que no pasan de moda. En común tienen que son unas fiestas que buscan la máxima diversión de todos los invitados. Pero la forma de entender el entretenimiento puede llegar a ser muy diferente. Seguramente cualquiera que haya asistido a despedidas en Madrid o en cualquier otra ciudad ha podido corroborar que no son lo mismo las despedidas de soltero que las despedidas de soltera.

Una de las principales diferencias es el tipo de invitados que asisten a cada una de ellas. Todavía tenemos que afirmar que a las despedidas de soltero van principalmente hombres y, consecuentemente, a las despedidas de soltera, van, sobre todo, mujeres.

Pero además, a la hora de organizar estas fiestas, también existen grandes divergencias. Los chicos, por norma general, sueñan con una despedida de soltero en el que, además del novio, el gran protagonista sea el alcohol y una velada llena de bromas y diversión que recuerden de por vida. Quizás lo consigan hacer, pero casi seguro que tardarán en concretar una opción y ponerse manos a la obra con la organización.

Sin embargo, los preparativos de una despedida de soltera comienza prácticamente desde el día que los novios anuncian su compromiso. Esa misma noche, una de las amigas más cercanas o la hermana de la novia ya ha creado un grupo de WhatsApp y empieza una tormenta de ideas que van desde las más conservadoras hasta las más alocadas. Menos de una semana después, está decidido el lugar, la fecha y las actividades. Aunque la voz cantante la lleve una, todas y cada una de ellas aportan algo.

Mantener la compostura

Sobre el comportamiento de los invitados, también hay diferencias en las despedidas de chicos y chicas. Aunque por supuesto que siempre puede haber alguna mujer que se desmadre más de lo recomendable, lo habitual es que las invitadas a una despedida de soltera sepan mantener la compostura. Normalmente, alguna broma subida o fuera de tono, algo de lo que avergonzarse ligeramente, pero no arrepentirse demasiado.

Por su parte, los invitados a las despedidas de soltero pierden antes la compostura. Confían demasiado en su aguante y creen que su mayor resistencia al alcohol no conoce límites. Hasta que los conoce. Y lo peor es que no se acuerden.

También existen grandes diferencias en cómo vive el novio y la novia esta noche de amigos y diversión. En el caso de ellos, normalmente pecan de un exceso de fantasía. Piensan que durante esa velada se convertirán en un irresistible Don Juan que vivirá la noche más loca de su vida.

En el caso de las chicas, las expectativas nunca se alejan demasiado de la realidad. La novia, por regla general, tiene los pies más en la tierra y sueña con vivir una noche llena de momentos divertidos. Una velada en la que compartir con sus amigas y personas más allegadas a ella la felicidad del momento. En ese caso, la meta de su despedida de soltera no es otro que reírse mucho y disfrutar a tope.

Gracia:
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